sábado 13 de diciembre de 2008

¿A quién le queda crédito?

Dice Felipe González que “la cosa está jodida”. Se refiere el ex presidente del Gobierno a la crisis económica, de la que dice no saldremos en 2009. La ventaja de la jubilación es que las palabras pesan mucho menos. Ayer le salió un amigo al ex presidente. Se trata de un empresario cualquiera. En un acto en la CEOE, este empresario le gritó a Zapatero que dejara de hacer como si aquí no pasase nada. Porque lo que pasa es que casi tres millones de personas tienen plaza fija en la cola del INEM, miles de empresas están a las puertas de la quiebra y, sobre todo, los señores de los bancos se niegan a darles créditos ni a unos ni a otros. Y de este gran tridente: ciudadanos, empresarios y bancos, ¿Quién es el responsable de la situación actual? Probablemente los tres tengan parte de culpa. Sin embargo, casi lo único en lo que se ponen de acuerdo los expertos en esto de la crisis es en que su origen está en un uso desmesurado del crédito, regalado durante años sin las garantías mínimas, lo que ha provocado una etapa de crecimiento ficticio, una especie de boom financiero sin base sólida. Y esa responsabilidad es de los bancos, de los grandes y de los pequeños. Decía el otro día Felipe González que el mercado (los bancos y las empresas) habían expulsado a los Estados del círculo comercial. Decía esto el ex presidente como si los Estados no tuvieran recursos de sobra para haber puesto freno a los excesos, como si los gobiernos fueran organizaciones de voluntarios que no tuvieran ni voz ni voto, como si no fueran los propios estados los que se han dedicado a promocionar esas técnicas de mercadeo ficticio.

Pero vayamos al problema de fondo: si la culpa de la crisis es del regalo indiscriminado de financiación, la solución no puede pasar ahora por seguir regalando dinero a espuertas. La diferencia es que antes eran los bancos los que expulsaban los dineros a chorros, mientras que ahora son los gobiernos los que lo hacen. Antes el dinero era para las empresas y para losa ciudadanos. Ahora, es para los bancos. ¿Cómo es posible que los Estados decidan ahora entrometerse en un mercado del que se han desentendido por completo para regalar el dinero a los bancos que se han dedicado a malgastarlo durante años? ¿Cómo el problema puede ser ahora la solución?

El crédito no es un concepto abstracto e incalculable. Es todo lo contrario. Es el motor de toas las economías. Sin dinero no hay actividad financiera, ni comercio ni activación económica posible. Todos somos responsables en esta crisis, en mayor o menos medida. Pero lo que es seguro es que el tipo que deambula ahora por las colas del INEM tiene mucha menos responsabilidad que la sucesión de encorbatados de la política, de la banca y del parqué.

O somos vagos o somos estúpidos

Lo peor de uno es cuando no sabe definirse. Podría decirse que es normal, que uno no es una ecuación, o una suma de factores. Eso por descontado. Pero, aún así, estarán conmigo en que resulta tremendamente frustrante llegar a casa por las noches y no saber por qué jodida razón tiene uno esa sensación de que algo falla. Y es que "algo" es siempre la careta de un mal conocido. Quiero decir que aunque no sepamos que nos pasa, siempre hay una explicación para ese "algo" que no vemos con claridad.

Así sucedió anoche: al llegar, esa cosa que llamamos vacío y que suele estar llena de mierda se me coló en el sofá. ¿Y qué me pasa? No sirve de nada que me diga a mi mismo que no lo sé, porque siempre que tenemos un mal intuimos su origen. A veces no lo queremos ver por miedo a enfrentarnos con una realidad demasiado agresiva y otras, porque ese origen es muy turbio y difuso, y nuestra inteligencia no nos permite cercarlo con rotundidad. Conclusión: no sabemos definirnos porque no queremos o porque somos tontos. No hay otra alternativa: O vagos o estúpidos.