Bueno, vamos a ver, que el miedo desapareció a los dos días, y no es excusa, ni tampoco lo sería de permanecer a esta hora acostado entre mis huesos. Querido Guillermo, o no, que te pesan las horas productivas de tanto usarlas, a ver si vas a olvidarte del tecleo autómata y sentidísimo. Guillermito, Guillermito, que te va a pasar como a aquél que cantó el Héroe y te vas a convertir en un membrillo. ¡Vuelve, capullo!, ¡Vuelve!
Volviendo pues, trato de encontrarme con el público imaginario de estos párrafos. Y devuelvo a la espera lo aprendido: asesinado lo que era, tengo ahora un presente inesperado y apasionante. Llueve aquí como en todos lados, pero Madrid ya me pesaba de tanto usarlo. Llevo dos meses sin escuchar una canción de Sabina. Sé que le debo unas cuantas líneas a esta ciudad empedrada, pero no es plan de hacerlo a las primeras de cambio, cuando aquí sentado trato de reconciliarme con mis dudas.
Bueno Guillermo, déjalo ya, no vayas a gastarte de golpe, que las musas deben andar dormidas bajo algún contrato. ¡Serás vago! Y lo soy, pero una vez vuelto, no hay marcha atrás.
Carta de un hombre desesperado a una mujer inesperada
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Estoy aquí. Me encuentro esperando a que vuelvas en un vuelo transoceánico blandiendo tus alas como espadas cortando el vuelo de las aves. Mientras deseo tu ...
Hace 6 días

2 comentarios:
...una vez de vuelta no hay marcha atrás... qué bueno que volviste!
enhorabuena por el regreso y por todo, disfruta de ese presente inesperado y apasionante, pero sin prisas,despacito...
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