domingo 12 de abril de 2009

Apunte sobre lo pequeño

Lo bueno de las cosas pequeñas es que no requieren de explicación y producen un bienestar sencillo y puro. Así, por ejemplo, una pequeña de 9 meses sonriendo desde su cochecito en un autobús atestado puede devolverle a uno unos cuantos minutos de placidez arañados tiempo antes por las incomodidades de la ciudad. Te sonríe la niña y tú te empequeñeces con ella, como asintiendo por dentro, como descubriendo una parte del mundo que creías olvidada. Obviamente, cuando el joven aprueba la selectividad, después de años de esfuerzo, la satisfacción es mayúscula, estratosferica, inenarrable. Pero una pequeña sonrisa es una ventana al maravilloso mundo de las cosas pequeñas.

1 comentarios:

El círculo cuadrado dijo...

y digo yo, quien en un autobus lleno de multitud
quien se fija en una niña a ras de suelo
quien no echa en falta la pulcritud
y busca en la niñez consuelo ?

Y en medio del ruido y la furia,
de esa ciudad fría y sola,
allí está la pequeña sonrisa
de quien rie y nunca estorba,
de quien habla sin prisa,
sin miedo frente a ese coche escoba,
que es la cruel cornisa de la vida.

y qien sube cansado a una rutinaria ruta
y busca por debajo de la cintura
una prueba de inocencia pura
en lugar de una especie de cuna.

El chico que no es poeta
y el mártir que no tiene mérito
hasta el santo que no tiene áurea
tu vida y sonrisa, lo dejarán escrito