El pobre chico se levantaba cada mañana sin saber porqué lo hacía. Hasta que un día se encontró en un espejo y se volvió a la cama: la verdad que existe sobre uno mismo es mucho más inalcanzable que el minuto siguiente. Cuando aparece de golpe una realidad desnuda, tendemos a abrigarnos de mentiras y excusas. Le gritamos a la muerte para que nos lleve, siempre, cuando la vida se nos aparece de repente y nos devuelve una imagen llena de arrugas.
El cuarto punto suspensivo es una evocación permanente.
Carta de un hombre desesperado a una mujer inesperada
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Estoy aquí. Me encuentro esperando a que vuelvas en un vuelo transoceánico blandiendo tus alas como espadas cortando el vuelo de las aves. Mientras deseo tu ...
Hace 6 días

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