Gadafi vino con su tienda de campaña a España y nos pareció un hippy venido a más, o algo así. Recuerdo las gracietas que se hacían en la tele, con sus camellos, sus cadenas, su permanente. Debían ser los años en que le vendíamos armas, nosotros y muchos otros países. Ahora el boy scout con túnica se ha convertido en el enemigo número uno de eso que se llama la Comunidad internacional, que nadie sabe lo que es, pero que se reúne de vez en cuando para intentar escribir la doctrina moral de nuestra civilización.
Que la guerra es un horror es indiscutible, que las hay justas es una vieja teoría que algunos defienden. Que no me busquen ahí. Acepto que hay bienes mayores y males menores, pero no encuentro justificación moral alguna para defender el logro de lo primero mediante la pólvora y la muerte. Es un argumento moral, sólo moral, quizá anclado en la teoría más teórica, puede que alejado del pragmatismo político. Pero me da igual.
No y no. Y también no. Lo que no tiene sentido es arraigar la oposición o apoyo a una guerra en una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, o sea, de la comunidad internacional. Apoyar una guerra es apoyarla, la apoye quien la apoye, esté Chirac en plan pacifista o Sarkozy dejando claro que París es la sucesora de las Azores. Si el petróleo era la oscura excusa que movilizó a miles de soldados en Irak, también lo es en Libia. ¿Dónde está la Opinión Pública que no hace mucho llenaba las calles? La Comunidad internacional ha conseguido que no salgan a manifestarse los mismos que entonces lo hicieron. ¿Por qué Sadam Hussein era menos sátrapa que Gadafi? Ambos masacraron a su pueblo, ambos detestan la democracia… ambos tienen/tenían petróleo.
2 comentarios:
Genial! Me ha encantado! Pero ¿para cuándo tu análisis de la semana anterior? ;)
¿Por qué esa comunidad internacional no ha actuado antes contra otros tiranos? Me viene a la cabeza Mugabe, entre muhos otros.
Guillermo querido, no esperes a los del NO a la guerra. Ni Gadafi ni Zapatero son ahora su guerra.
Publicar un comentario en la entrada