lunes 16 de mayo de 2011

El sistema

El gran David Gistau columneaba el domingo con sabiduría: “Curioso país este en el que las víctimas parecen antisistema y los de Bildu dan lecciones de integración democrática”. Pues eso, que el sábado en Madrid unos pocos valientes, con más o menos razones pero con toda la legitimidad moral del mundo, salieron a la calle para protestar por la decisión jurídico-política de meter a la ETA en las elecciones. Pero lo curioso del caso es que, a la misma hora, en Bilbao, los proetarras proclamaban sus consignas a voz en grito y con toda la ley de su lado. Y más aún, en el mismo espacio temporal, Rodríguez Zapatero y Rajoy repartían gracietas en la cosa esta de la campaña.

Esta es la España que conocemos hoy: las víctimas del terrorismo abandonadas por el sistema, los proetarras acogidos a él y nuestros dos máximos líderes jugando al club de la comedia para tratar de captar adeptos a la causa bipartidista. Y que a nadie se le ocurra salirse del carril marcado, que te quedas sin subvención.

Algo falla cuando un país se olvida a si mismo. Es el triunfo del relativismo voraz que engulle todo cuestionamiento moral ajeno al pragmatismo político. En España tú puedes ser del PSOE o del PP, y poco más. Fuera del confortable mundo de lo políticamente correcto hace mucho frío y casi nadie se atreve a dar el paso. Si no sales en el telediario no existes, la realidad se construye con titulares de prensa y datos de audiencia: en el colchón del blanco o negro no cabe el matiz de la verdad.

Los temas del momento son Eurovisión, la campaña electoral, el final de la liga de fútbol y el Twitter. Cosas diferentes que caben en el mismo paraguas de lo correcto. Por eso defender que las víctimas tienen derecho a ser escuchadas es ser un antisistema, porque su verdades molestan al aparato, porque nadie les ha dado vela en este entierro. Son pobrecitos oficiales, nos dan pena, si, qué le vamos a hacer, pero casi mejor que se queden en casa y que no nos den la lata con su rabia y su verdad. Debe ser que los llamamientos a la conciencia no están de moda. Rodríguez Zapatero está de gira y Rajoy también. Han colado a los de ETA en las urnas pero eso da igual, un par de días de zozobra en la prensa y a otra cosa. Así es el sistema. El suyo.