miércoles 25 de mayo de 2011

Lo imposible

Esto es lo que hay, repiten a diario los voceros del aparato institucional. E insisten: la rebelión es cosa de revolucionarios trasnochados, de violentos inadaptados. Claro que también hay de estos, piezas de museo con 20 años que enarbolan banderas fracasadas. Pero la rebelión es mucho más: es saber que lo imposible es sólo aquello que no nos atrevemos a pronunciar.

De la Puerta del Sol han salido muchas propuestas que no tenemos porqué compartir. Esto de la economía socializada me parece un atraso y un anacronismo, pero sólo el hecho de haber sacado de los confines del aburrimiento una voz crítica ya merece la pena. Merece la pena sentirse vivo en medio del ruido de telenovelas y salvaciones deluxe.

Lo imposible es lo que nos mantiene vivos. Me vienen a la cabeza aquellas charlas en la Universidad, aquellas revoluciones pendientes que muchos encontrábamos en libros viejos. Recuerdo a Chesterton, a Miguel Ortega y al Principito, a Salvador que nos hablaba de la belleza, las mañanas que preludiaban utopías entre una clase y otra. Aquellos imposibles amenazan con frustrarse en este presente asfixiante y posibilista al que quieren condenarnos los del bipartidismo obligatorio y el Ibex 35. Pero todavía estamos a tiempo de gritar.

Estamos a tiempo de reconocer lo imposible en el día a día, en aquella mirada triste al final del vagón de metro, en ti. Porque aquello que parece difícil es, precisamente, lo que nos hace hombres.

3 comentarios:

Gemma dijo...

Nos hace hombres y mujeres. Revolución que será plural o no será. Besos

Anónimo dijo...

Lo dificil es distinguir entre la libertad y el libertinaje, la politizacion que se ha hecho por parte de movimientos trasnochados de una idea pura, han confundido y desvirtuado la accion, convirtiendola en el sueño de los perroflauticos mas acerrimos...

Salmón dijo...

Reconocerlo en tu mirada, en ti, lo imposible, lo inevitable... Más besos!