Las cosas de antes suenan ahora extemporáneas, quizá porque lo son, quizá por el lenguaje, quizá porque la verdad muere al hacerse el hombre de cables y ruídos. Lo que hace unos cientos eran dos hombres luchando a espada fría por una bella mujer es hoy una chiquilla ensortijada despreciando los sentimientos del imberbe chaval que se atreve a decir te quiero. Sin emargo, hay cosas que no acaban de cambiar.
Escribió Bécquer una historia cristiana sobre una luz parpadeante que evitó el combate a muerte de dos caballeros enamorados de una misma doña Inés. En medio del lujo real de Toledo, y en una noche fría y descrita con bellos círculos de tinta, el andaluz pone a los amantes frente a la ventana de la alta dama, a la espera de que sea ella la que decida. Los jovenes respetaron su amistad y, razonablemente, acudieron a la fuente. Pero descubrieron entonces que por la ventana de su Inés descendía un tercer varón, caballero o no, después de enlecharse (del castellano "lecho", del actual "noche de sexo disfrazada de amor") con la supuesta señora de la belleza, inmaculada dama de alta cama. Resulta que la cama era más bien baja, a ras de suelo diríase, y que los jóvenes vieron como su amor insuperable se superaba a la misma velocidad en que la ruborizaba Inés cerraba el balcón. El amor se fue cuando los dos jovenes se dieron cuenta de que ella no era digna de tal sentimiento.
Ahora también abundan las damas disfrazadas, las chicas travestidas, las "dueñas de si mismas". (Ojalá conociera a una mujer libre de verdad). Lo que ha cambiado es el corazón del joven, que se empecina en el error de seguir llamando amor a lo que sólo es deseo. O eso, o que Bécquer se ha puesto un piercing y ha decidido hacerse guionista de El Diario de Patricia.
Salvavidas
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*Astral Weeks. Live at Hollywood Bowl*. Personalmente, uno de los discos del
año. Evidentemente, no te pondrás a mover las caderas si suena en un garito
y ...
Hace 1 día
